La exótica fruta que aporta más fibra que un kiwi y más vitamina C que una naranja​

Del baobab sale una fruta conocida también como “pan de mono”, que captó la atención de los amantes de la nutrición y la gastronomía exótica. Originaria de África, este comestible se destaca por su peculiar aspecto y sabor, además de sus impresionantes beneficios nutricionales. Con una cantidad de fibra diez veces mayor que la que aporta el kiwi, el fruto de este árbol se posiciona como un superalimento que merece un lugar en nuestras dietas diarias.

El baobab es un árbol milenario de la familia de las Malvaceae, conocido por su imponente tamaño y longevidad. Su fruto tiene forma de pera, una textura similar a la del coco y es consumido desde hace siglos en África, no solo por su valor nutricional, sino también por sus múltiples aplicaciones. Según la revista National Geographic, en la alimentación española, se utiliza en mermeladas, salsas para carne y como edulcorante natural en bebidas de fruta. Más recientemente, encontró su lugar en barras de cereales y batidos.

Además, su pulpa puede usarse como alimento, suplemento dietético, espesante en la cocina, cosmético y remedio natural.

¿Cómo se consume la fruta del baobab?

La versatilidad del baobab permite que se pueda consumir de varias maneras. Las semillas pueden tostarse o molerse, mientras que la pulpa seca puede disolverse en agua, jugo, leche o yogur, o añadirse a ensaladas, postres, salsas o sopas. También sus hojas, que son comestibles, se pueden cocinar como verdura o infusionarse como té.

El sabor del baobab es ácido y agridulce, similar al del pomelo, tamarindo o la lima. Su pulpa tiene una textura harinosa y suave, mientras que sus semillas son crujientes y oleaginosas. Para aquellos que encuentran en el sabor un toque demasiado ácido, una buena forma de equilibrarlo es combinarlo con frutos secos, miel, chocolate o especias.

Propiedades del fruto del baobab

El fruto del baobab es una verdadera fuente de nutrientes. Según un grupo de expertos de la Universidad de Recursos Naturales y Ciencias de la Vida Aplicadas de Viena, que publicaron en la revista Ecology of Food and Nutrition, se destaca por su alto contenido en vitaminas y minerales, y se lo considera una “superfruta” debido a su concentración de vitamina C, fibra y antioxidantes.

La pulpa del baobab contiene entre 280 y 300 miligramos de vitamina C por cada 100 gramos, aproximadamente de 7 a 10 veces más que una naranja. Además, el fruto tiene un contenido de fibra que alcanza hasta un 45%, de la cual el 75% es soluble y el 25% insoluble, lo que significa que tiene casi 10 veces más fibra que el kiwi. También es una fuente rica en calcio, con alrededor de 300 mg por 100 gramos de fruta, el doble que la leche, y contiene vitamina B, magnesio, hierro, fósforo y potasio.

El árbol de la vida

Los baobabs, conocidos también como “el árbol de la vida” o “árbol al revés” por sus formas peculiares y su capacidad para almacenar grandes cantidades de agua, son fundamentales en las culturas y ecosistemas locales. Estos árboles pueden vivir miles de años y proporcionan refugio y alimento a una gran diversidad de fauna.

A pesar de su importancia, están en peligro debido al cambio climático y la deforestación. Según estudios de ADN, estos árboles surgieron hace 21 millones de años en Madagascar y luego se expandieron a África y Australia. La conservación de estas especies es crucial, más allá de su valor ecológico, sino también por los beneficios que sus frutos aportan a la salud humana.

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