Una Torre a medida

Cada quien tiene sus sueños. Por lo general, módicos; cada tanto, desmesurados, de esos que apenas quedan en una declaración de deseos. Hasta que alguien se anima a romper algún tipo de molde: en eso anduvo el francés Jean-Claude Fassler, hombre de 77 años, exdirector de una empresa de fabricación de piezas metálicas que siempre fantaseó con tener una Torre Eiffel, digamos, en el jardín de su casa. Y lo logró. Por estos días, los vecinos Sainte-Croix-aux-Mines, al este de Francia, celebraron la inauguración de la réplica a escala 1/10 de la celebre Torre en la que Fassler, declarado admirador de Gustave Eiffel, invirtió 8 años de entusiasta trabajo. Hubo acero pintado de rojo, piezas sueltas, voluntad y alguna grúa (la singular construcción mide 31 metros de altura). También hubo champagne a la hora de la celebración. Y el último de los sueños: dormir, al menos una noche, en el primer piso de la flamante construcción.
Cada quien tiene sus sueños. Por lo general, módicos; cada tanto, desmesurados, de esos que apenas quedan en una declaración de deseos. Hasta que alguien se anima a romper algún tipo de molde: en eso anduvo el francés Jean-Claude Fassler, hombre de 77 años, exdirector de una empresa de fabricación de piezas metálicas que siempre fantaseó con tener una Torre Eiffel, digamos, en el jardín de su casa. Y lo logró. Por estos días, los vecinos Sainte-Croix-aux-Mines, al este de Francia, celebraron la inauguración de la réplica a escala 1/10 de la celebre Torre en la que Fassler, declarado admirador de Gustave Eiffel, invirtió 8 años de entusiasta trabajo. Hubo acero pintado de rojo, piezas sueltas, voluntad y alguna grúa (la singular construcción mide 31 metros de altura). También hubo champagne a la hora de la celebración. Y el último de los sueños: dormir, al menos una noche, en el primer piso de la flamante construcción. Cultura
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